Hablar o escribir de política (sobre todo de política peruana) es una tarea difícil; más aun cuando cualquiera emite alguna opinión respecto a ella y recibe diatribas por expresar su libre opinión.
Sin embargo, por más análisis, comentarios, argumentos y un largo etc. que se puedan presentar para comentar, acusar, denunciar, convencer o influenciar, finalmente toda elección se definirá en las urnas, y es allí, en ese instante, en que el elector toma su decisión; y el acumulado de su experiencia interior, de lo que cree y no cree, de lo que le contaron y/o escuchó en determinado medio, que influye finalmente en su voto.
Hoy el escenario está protagonizado por dos personas que tienen la mayor antipatía electoral, y que muy a pesar de los que no votaron por ellos, son los únicos entre los que hay que elegir, para definir el rumbo de los 5 próximos años y quizás más.
Es en ese contexto que describo líneas arriba, en el que recuerdo haber escuchado a un político hacer mención de un conocido refrán en referencia al resultado de la primera vuelta: Voz del Pueblo, voz de Dios; y si veo a estos dos candidatos y escucho lo que el 50% de los que no votaron por ellos dice sobre estos dos candidatos y agregando el comentario que hizo el ilustre Vargas Llosa de que estamos por elegir entre dos enfermedades terminales (no las especifico por respeto a los que las padecen o por sus familias); me parecería entonces que, el refrán está mal aplicado o Dios nos está gastando una broma pesada o quizás castigando.
Me hace recordar al pueblo hebreo exigiendo al profeta Samuel, ungir un rey para que los gobierne; como a los otros pueblos de la época.
Tal experiencia no fue grata para el pueblo hebreo, así que a pesar de ser un pueblo muy especial para la divinidad (según los escritos bíblicos del antiguo testamento), el popular dicho no aplicaba tampoco.
Pero cómo elegir? Cómo estar seguro que cualquiera de los candidatos de esta segunda vuelta cumplirá todos sus compromisos, todas sus declaraciones, todas sus promesas ó al menos la mayoría y las más vitales? Cómo confiar, si cada uno de ellos tiene una lista larga de hechos que ponen en entredicho su legitimidad como candidatos democráticos?
Déjenme compartirles una línea de criterio que nos pueda ayudar a evaluar esta situación política. Ojo sólo ayudar.
Si realmente sopesara la frase Voz del pueblo, voz de Dios, debo entender que el pueblo conoce, reconoce o es sensible, intuye e interpreta la voluntad divina
y si esto fuese realmente cierto, entonces el pueblo tiene una relación muy estrecha con la divinidad.
Lo cierto es que la frase es solo referencial a la victoria de aquel que estaba en disputa y quiere agregar un peso divino su victoria.
Sin embargo señala algo muy interesante; que el pueblo podría conectarse con la divinidad y que a su vez éste puede influenciar en toda decisión que afecte a una nación.
Pero podemos relacionarnos con Dios, con algo más que con la sola religión?
La respuesta es sí.
Jesús dijo:
Mis seguidores me conocen, y yo también los conozco a ellos.
En otras palabras, Jesús conoce a quienes son su pueblo, a aquellos que son parte de su pueblo. Entonces cómo formo parte de su pueblo?
Jesús dijo:
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios Padre. Si Uds. Me conocen a mí, también conocerán a mi Padre..
Precisando sus palabras, no puedes llegar a Dios, sino es a través de su Hijo Jesús. Y qué consigo con relacionarme con Jesús?
El Apóstol Juan dijo de este tema:
Pero aquellos que lo aceptaron y creyeron en ella (en La Palabra, figura de la persona de Jesús), llegaron a ser hijos de Dios.
Resumiendo:
Todo aquel ciudadano (de cualquier nación) que decida relacionarse con Dios por medio de la única persona que nos conecta con la divinidad; es decir Jesús, se convierte en hijo de Dios, en ciudadano del Reino, en parte del pueblo de Dios.
Sólo entonces cabría allí, dar la razón al refrán ya mencionado con anterioridad.
Pero oh sorpresa, a través de una lectura de toda la Biblia, vemos que Dios no toma decisiones que el hombre puede y debe tomar, que es falsa la idea que Dios te maneja como una marioneta haciéndote elegir o decidir lo que aparentemente a uno le conviene.
Dios nos ha dado libre albedrio, nos ha dado capacidades para decidir por nosotros mismos y así enrumbarnos a cierto destino.
Pero con qué finalidad?. Me parece claro, con la finalidad de que el hombre madure respecto de si mismo y de lo que decida para sí, los demás y su entorno y que obviamente sea responsable de las consecuencias de lo que haya echado a andar.
Por tanto en para casi todo aspecto de la vida, el hombre decide hoy, que es lo que le sucederá en lo porvenir y deberá asumir las consecuencias de lo mismo, sea esto bueno o malo.
Y sin mucho hurgar en la historia, esta se ha encargado de hacernos ver que, con muy contadas excepciones el hombre decide mal para sí mismo y para los demás, o mejor dicho decide guiado por el egoísmo.
Pero podemos librarnos de este tipo de conducta volitiva? , egoísta?
Si, pues si decidimos relacionarnos con Jesús a nivel personal e intimo; no solo religioso; seriamos nuevas criaturas; o como lo dice Jesús: naceríamos de nuevo a una nueva vida, por tanto con nuevos o mejores valores, naceríamos a un estilo de vida en la que realmente puedo decidir bien y bien no sólo para mí, sino también para mi prójimo y mi entorno.
Y enmarcándolo en el contexto que comentamos, nos permite acceder a un sistema de valor moral, ético, práctico y consecuente con el cual evaluar cualquier situación o personaje, como en esta situación que se nos presenta.
Claro esta evaluación cualquier hijo del vecino la podría hacer, sin importar si tiene alguna filiación religiosa, sin embargo siempre estará inclinado solamente a quien favorezca sus intereses, por encima de los demás (esto se llama egoísmo).
Por ello en esta coyuntura; evaluemos nuestro voto no sólo en base a lo que veamos u oigamos, echemos mano de todo lo aprendido en el camino al que nos ha llamado Jesús (esto para los creyentes) o juzguemos a ambos candidatos objetivamente (esto para los no creyentes).
Si vamos a creerle a alguno de estos candidatos, aceptemos también las consecuencias que de ello venga, La Voz del Pueblo
es la voz del Pueblo, nada más, Dios es soberano sobre las naciones del mundo y nada escapa a Su dominio y Su accionar; sin embargo Él no podrá ser culpado en ningún caso por lo que vayamos a elegir.
Finalmente permítanme compartirles lo que el Apóstol Pablo recomienda:
No hagan nada por orgullo o sólo por pelear. Al contrario, hagan todo con humildad, y vean a los demás como mejores que a ustedes mismos
Por eso, tenemos que pensar en el bien de los demás, y no sólo en nosotros mismos.
Hablando de sí mismo el Apóstol
No busco ventajas para mí mismo, sino que busco el bien de los demás
Por tanto si eres cristiano evalúa a la luz que Dios te da en tu mente y corazón de lo mejor para todos; sea uno u otro candidato(a); si no eres cristiano, te invito a no sólo guiarte de lo que ya has escuchado y visto, busca lo mejor para todos; sea que decidas tu voto por uno u otro candidato(a).
Que Dios te bendiga.
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